El 1 de octubre se celebra el día internacional de la hepatitis C. Es una de las enfermedades hepáticas crónicas mas frecuentes en los estados unidos, ocasionando la muerte de hasta 19000 pacientes por año y representa la indicación mas frecuente para trasplante hepático en este país. La prevalencia pico se observó entre personas nacidas entre 1945 y 1965, conocida como generación “baby boomer”.

Se han identificado múltiples factores de riesgo para contraer el VHC, en orden de relevancia se pueden mencionar: uso de drogas IV, terapia transfusional, exposición de trabajadores de la salud a agujas u otros objetos punzocortantes contaminados, trasplante de órganos de paciente con VHC, transmisión sexual (poco frecuente, más asociada a relaciones homosexuales), exposición perinatal, hemodiálisis, procedimientos con bajo control de limpieza como tatuajes, piercing, barberías, entre otros.

Aunque la mayoría de los pacientes con VHC cursan con enfermedad asintomática, la mayoría de los síntomas, si se presentan, son inespecíficos.

De un 50 a un 80% de los pacientes con infección por VHC  permanecen infectados en forma crónica. De estos, un 5 a un 30% desarrollan cirrosis en los próximos 20 a 30 años. De estos últimos de un 1 a un 4% desarrollan un hepatocarcinoma o cáncer maligno del hígado, el cual conlleva muy mal pronostico. Se conocen factores de riesgo para el avance y progresión de la enfermedad, como coinfección con HIV, adultos mayores, sexo masculino, raza blanca, abuso de alcohol y obesidad.

Como se mencionó previamente, dado que la mayoría de pacientes cursan sin síntomas, se ha planteado realizar estudios de tamizaje a la población de mayor riesgo. Los estudios tanto de tamizaje como diagnostico se basan en paneles serológicos en sangre, así como estudios moleculares que demuestran la cantidad del virus y su subtipo ( genotipos, los cuales se subdividen de 1 a 6) con el fin de guiar el tratamiento más conveniente para cada paciente y su respuesta al mismo. La terapéutica en esta enfermedad ha avanzado de tal forma que se cuentan con fármacos pan genotípicos (actúan contra todos los genotipos conocidos del virus), eficaces, con altas tasas de erradicación, cada vez más cortos en duración y muy pocos efectos secundarios. Estos tratamientos tienen una intención curativa, de tal forma que, al tratarse de un problema de salud global, la OMS y las distintas entidades sanitarias a nivel mundial buscan la erradicación en un corto – mediano plazo, apoyado por una adecuada estrategia de tamizaje poblacional.

Fuente:

Dr. Daniel Zúñiga Monge
Médico Especialista en Gastroenterología y endoscopía digestiva